Tacañería

Una persona tacaña según la Real Academia Española se define como: la persona que escatima excesivamente en el gasto.

Algunas personas dicen que no son tacañas, sino que son ahorrativas. Entonces, ¿cuál es la diferencia entre un tacaño y un ahorrativo? La diferencia entre estos dos es: el corazón.

El tacaño «económico»

•Poco dispuesto a gastar dinero.

•Renuente hasta en lo básico, con tal de no gastar y tampoco compartir lo que tiene.

•Puede ser una persona tanto rica como pobre.

El tacaño «espiritual»

•Poco dispuesto a invertir en oración, lectura y meditación de la Palabra de Dios.

•Renuente a reconocer que Dios le ha dado absolutamente todo o a compartir lo bueno que Cristo le ha concedido con otras personas en la vida cotidiana, como el vecindario o el trabajo. ¿cristiano a la secreta?

•Puede ser una persona «religiosa» [presencia en el templo] pero sin intimidad personal con Dios [aunsencia de Dios a solas, en su casa, en el trabajo o en las decisiones que toma].

Da por gracia lo que por gracia has recibido.

Mateo 10:8 TLA

Los tacaños económicos y los tacaños espirituales se pierden la hermosura de una vida más profunda. ¡Cuenta tus bendiciones! Te has despertado, estás vivo y hoy tienes una nueva oportunidad. Una vez procures esa vivencia, la compartirás con otros, porque fluirá de tu corazón naturalmente como río.

¿Cuánto profundizas?

Es un siglo de vidas agitadas, avalanchas de información y redes sociales electrónicas. La competencia por captar nuestra atención no se detiene. Nos paseamos entre “tweets”, “emoticones”, divertidos “memes” y vídeos en Instagram® o TicToc®.

Con tanto contenido ¿Estamos mega entretenidos? ¿Abrumados? o ¿Anestesiados? Meditar y pensar con profundidad parece que se extinguió para muchos. ¿Te has escuchado últimamente? ¿Te has detenido a pensar lo que verdaderamente el entorno y sus medios te dicen? Te has preguntado ¿Qué pensará Dios? o ¿Si a Dios le importa?

La poca inversión de tiempo para profundizar en los pensamientos es realmente muy lamentable.  Para nuestro mejor desarrollo humano, vivir en una genuina libertad y gozar de paz interior, debemos separar tiempo. Mejor aún, integrar estrategias de profundización dentro del tiempo que tenemos y las actividades que realizamos.

En lo primero que todo ser humano debe profundizar es, en su IDENTIDAD. Todo ser humano es creado por Dios y trae tres regalos consigo:

1•Es poseedor de dignidad, por el sólo hecho de haber sido creado por Dios.

2•Es único e irrepetible, su espíritu, mente y cuerpo llevan un código por su diseño.

3•Es definido, fue creado fémina o varón con privilegios muy especiales inscritos en su propio cuerpo para complementarse entre sí y bendecir al mundo.

La vida en este planeta no es muy fácil y en muchas ocasiones tampoco es justa. Sin embargo, ninguna circunstancia define quién eres. ¡Eres una hermosa persona! ¡Creerlo! Las circunstancias de un mundo imperfecto o el pecado propio o de otros seres humanos sobre ti, no tienen el poder de definir tu valor, tus talentos o tus propósitos. Esto es simple, y a la vez MUY PROFUNDO.

¡Ya diste el primer paso en una vida PROFUNDA!

Sigue conmigo en este viaje…

Así que Dios creó a los seres humanos a su propia imagen. A imagen de Dios los creó; hombre y mujer los creó.

Génesis 1:27

¡A Profundizar!

Una mente equilibrada y un espíritu más tranquilo, sólo será posible si entramos en las profundas raíces de la verdad fundada en el Creador de todo lo que existe.

No es un asunto de práctica religiosa. Es un asunto de intimidad con Dios, nuestro Creador. Hacer silencio y escucharle a Él nos lleva a las profundidades más hermosas que jamás hemos visto y vivido. ¡Date la oportunidad!

¿Te atreves a dar esos pasos conmigo? Pues ¡vamos!