¡A La Cabeza!

En este tiempo inundado por opiniones cuidemos el equilibrio
entre los pensamientos, las acciones y la fe.

Quien ha leído biología básica sabe que nuestro cerebro da órdenes a todos los sistemas de nuestro cuerpo. Desde la cabeza se gobiernan todas las funciones vitales, tanto las voluntarias como las involuntarias.

Quien ha leído la Biblia sabe que para funcionar en el reino eterno hay que seguir a Jesucristo, quien es la cabeza que nos gobierna a los salvos. Dice la profecía que los salvos reinarán junto con él [Apocalipsis 1:6].

VAMOS A PROFUNDIZAR

La tremenda noticia es que este reino de la vida eterna lo podemos alcanzar y caminar desde esta tierra. Este reino eterno está al alcance de toda persona que despierta en su conciencia, se arrepiente de lo malo, cree y recibe a Jesucristo como su único Señor Salvador.

Desde ese momento Cristo va a nuestra cabeza y su Santo Espíritu a vivir con nosotros. Es cuestión de mantenernos conectados desde nuestro espíritu al Santo Espíritu dejando que nos ayude tomando control de nuestras decisiones y acciones.

Tener la mente de Cristo significa compartir el plan, el propósito y la perspectiva de Cristo.

EN CRISTO NADIE PIERDE LA CABEZA

Y si es una sola cabeza en Cristo,

¿Por qué vemos tantas divisiones?

Quien ha leído la Biblia de tapa a tapa, identifica un patrón en los órdenes religiosos. Por ejemplo: Entre los judíos había unos que creían en la resurrección de los muertos (los fariseos) y habían otros que no creían así (los saduceos).

El debate entre los judíos era continuo. Desgraciadamente, en los grupos religiosos también había gente con tremenda capacidad para la desobediencia, la injusticia, la maquinación de maldad, aún algunas personas que ejercían el sacerdocio. ¡Qué escándalo! Esto es así por razón del pecado. Quien se desconecta de Dios, corre el riesgo de ceder a la tentación y pecar.

En el cristianismo también hoy día continúan obvias divisiones religiosas. Por ejemplo: hay no menos de tres interpretaciones teológicas en relación a los procesos de la consumación de los tiempos. Sólo una resultará ser la verdadera, pero a todos nos une CRISTO.

¿A qué quiero llegar con esto? A que entendamos que los sistemas religiosos y los sistemas teológicos humanos NO SON LA CABEZA. Por eso tampoco están a prueba de fallas. Sin embargo, en el Reino no es así. En el sistema que Dios diseñó está la Iglesia del Señor, la cual sólo se gobierna por la cabeza: Cristo.

La Iglesia del Señor >está compuesta por los creyentes seguidores de Cristo< no es una denominación cristiana de un concilio particular. La Iglesia del Señor no es un grupo de diseño humano.

Los creyentes seguidores salvos por Jesucristo son su cuerpo. Este cuerpo jamás será dividido ni quebrado ya que por la cabeza de Cristo es gobernado. Este cuerpo PREVALECERÁ y reinará. ¿Por qué? Simplemente, porque ¡Dios lo dijo!

Que no se quebrante nuestra Fe cuándo veamos desacuerdos o personas de diferentes opiniones aún dentro del cristianismo. Las divisiones y desacuerdos siempre han sido parte de los sistemas religiosos humanos. ¿Es razón para irnos a una cueva y no ser parte de una institución religiosa? Definitivamente, NO. La voluntad de Dios es que nos organicemos y participemos. Sino, en vano hibiera sido la obra de plantación de iglesias del apóstol Pablo.

Dios puso todo bajo sus pies y lo nombró cabeza de todo para bien de la iglesia, la cual es su cuerpo.

Efesios 1:22-23

La Iglesia del Señor es creación y plan de Dios, no es una institución. Al mismo tiempo, Él ha permitido que los salvos podamos unirnos desde nuestra dimensión humana mediante actividad, grupos e instituciones religiosas.

La comunidad de Fe y la persona que se enfoque en CRISTO y le sea fiel, esa será digna de llamarse su esposa. La figura de la esposa es un símbolo que Dios inspiró y quedó escrito en la Sagrada Escritura para que pudiéramos entender la relación de amor eterno de él para con nosotros.

Te exhorto a que camines sin distraerte o desenfocarte. Mira a Cristo y lee a diario una porción de la Palabra de Dios en la Biblia. Comprueba tú el gran plan que Dios tiene. ¡Actívate en fe y en obras!

No somos como una gallina sin cabeza. Somos la esposa de Cristo. Él es fiel y nuestra responsabilidad y gozo es serle fiel a Él.

C.Z. Maldonado
Cristo murió para hacernos dignos, puros y suyos. Para reconciliarnos con Dios y presentarnos como su novia, llena de esplendor y belleza [Efesios 5:25-27]. 

¡Cristo nos ama PROFUNDAMENTE! La propuesta de boda sigue abierta.

Los salvos son esa iglesia verdadera: La Esposa.

Cristo ama a su esposa

>Él entregó su vida por nosotros<

Enfocados y guiados con Cristo a la cabeza, es la única forma de poder crecer y ser de bendición a otros. Dios tampoco quiere que seamos como un hermitaño escondidos en una cueva. La gente de Dios es gente con misión.

La cabeza y cerebro de Cristo controla esta gran misión de ganar a más vidas para el reino eterno.

Cristo es el único amor que no nos hace perder la cabeza.

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Publicado por C.Z. Maldonado

Lectora empedernida y escritora por descubrimiento. Feliz esposa y madre. Educadora en temas que inciden sobre la vida, la familia y las libertades fundamentales. Conferenciante, estudiosa y comunicadora para varias plataformas en temas contemporáneos de fe, ética y política.

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