¡Bendita Incertidumbre!

Cuando no puedes saber lo que te espera

Cuando no puedes saber lo que te espera o cuál será el resultado, incluso si algo no salió como esperabas… la incertidumbre te asalta.

En esta era, dónde todo se mueve tan rápido y nos acostumbramos a “resolver pronto y como sea”… no tener la certeza ni idea de lo que pasará o si lograremos arreglarlo, u obtener lo que deseamos o creemos:

La incertidumbre puede convertirse en una crisis o una gran oportunidad.

Cuando nos estacionamos un poco en la crisis del “y si pasa esto, o si no ocurre lo otro” muy probablemente desesperemos y perdamos un poco o todo el control de las emociones junto con la fe.

Por experiencia puedo decir que ¡Bendita sea la incertidumbre!
¿Por qué? Porque aunque deteste esa realidad que es común, natural y seguidita, gracias a esos momentos inciertos o tormentosos
HE APRENDIDO A DEPENDER TOTALMENTE DE DIOS.
C.Z. Maldonado

Él tiene el plan de mi vida y de todo lo que me rodea. No tengo dudas de que ME AMA no importa la situación que yo esté viviendo o en el lugar que yo esté o quién me rodee en la circunstancia.

Yo soy imperfecta. La vida es imperfecta. Estoy rodeada de imperfectos. El mundo está corrompido. PERO MI DIOS CAMINA CON AUTORIDAD POR ENCIMA DE TODO ESO.

Si miro a Él podré sostenerme, respirar y seguir caminando y confiando.

Si todo saliera como lo he planificado y fuera el mundo como un plato de fresas con crema, sólo Dios sabe, si estuviera yo perdida ignorando que Él existe. O aún siendo creyente, quizás fuera una ensimismada en un “empoderamiento” falso. A lo mejor, presa de las falsas ilusiones y promesas que se nos presentan a diario que pueden hacernos creer que somos casi dioses de nuestra vida.

No hay nada nuevo bajo el sol. Repasemos lo que unos experimentados y muy expertos navegantes pescadores sintieron en esta particular tormenta de incertidumbre.

“Soplaba un viento muy fuerte y las olas eran cada vez más grandes. 

Remaron unos cinco o seis kilómetros y entonces vieron a Jesús caminando sobre el agua. Se estaba acercando a la barca y los seguidores estaban asustados. 

Pero él les dijo:

¡Soy yo! No tengan miedo.

Entonces se sintieron contentos de subirlo a la barca, e inmediatamente llegaron al lugar a donde querían ir.”

Juan 6:17-21 Palabra de Dios Para Todos

Subamos a Jesús en la barca de nuestra vida. Él es real y no un fantasma. Sólo así podremos decir: ¡Bendita incertidumbre!

Publicado por C.Z. Maldonado

Lectora empedernida y escritora por descubrimiento. Feliz esposa y madre. Educadora en temas que inciden sobre la vida, la familia y las libertades fundamentales. Conferenciante, estudiosa y comunicadora para varias plataformas en temas contemporáneos de fe, ética y política.

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