¡Esta persona sí soy yo!

Dí un salto de fe y pude descubrir quién soy.

Una vez damos un salto de fe para descubrir nuestra verdadera identidad en Dios, comienza un nuevo proceso y una nueva etapa en nuestra vida. Esta reflexión es la continuidad de la previa publicación ¡Esta persona no soy yo!

En esta etapa del camino, ya estamos en el camino de la vida abundante y necesitamos fortalecer nuestra identidad. ¡Ya dimos el salto de fe! Ya descubrimos el gran tesoro de vernos con los ojos de Dios en cuanto a que somos su creación. Ahora nuestros ojos recuperan la vista espiritual y la traemos al plano material.

¡A profundizar! Las claves para mantener nuestra identidad saludable son:

  • Reconocer que somos imperfectos y necesitamos una conexión tipo cordón umbilical con nuestro diseñador, creador y padre celestial.
  • Saber que podemos pasar de ser criaturas de Dios a ser hijos y herederos de Dios.
  • Saber que una vez reconocidos como herederos, SOMOS LIBRES.
  • Cuidarnos de no volver atrás a las viejas esclavitudes.
Te recomiendo dar clic encima de los textos bíblicos citados para que disfrutes la enseñanza de cada uno↓↓↓

1• Soy una persona imperfecta – Por eso necesito recuperar y mantener la conexión con Dios [oración, lectura, meditación y estudio de la Palabra de Dios]. La batalla es en nuestros pensamientos y no dependas de tu propia inteligencia. Cuida tus pensamientos. [Proverbios 3: 5-6, Filipenses 4:8]

2• Soy más que una creación de Dios – Una vez reconozco que soy fruto de un diseño inteligente por el mismo que creó el universo, entonces decido si camino a recibir la herencia como un hijo de Dios. Ser hijos conlleva regresar al Padre. Si no voy de la mano de Jesucristo quien recuperó la herencia para mí, no podré disfrutar de la gran bendición que Dios tiene esperando para sus hijos. [Gálatas 4:1-7]

3• Soy LIBRE por fin – Aunque en el caminar por el mundo nos asalten los miedos, la inseguridad, las dudas o los constantes mensajes que contradicen la verdad de Dios, YA NO TIENEN EL PODER DE SECUESTRARME. Nada ni nadie es más grande o poderoso que Dios. Los que somos de Dios aprendemos a reconocer su voz y éso nos protege. [Juan 10: 27-28]

Estamos sellados y nada puede deshacer la obra de Dios en nosotros [Efesios 1:12]. Cuidemos este tesoro, que aunque todavía estemos en forma de barro [un ser humano imperfecto] estamos en la mano de Dios.

No regresemos al desorden y la confusión. No busquemos agua de vida en pozos secos. Ahora sabemos que Dios habita en nosotros desde que le dimos el sí y nos arrepentimos de caminar el camino de muerte. Ahora nos vemos como Dios nos ve y tenemos vida eterna. [1Pedro 2:16]

Ahora respondemos a un nuevo pacto. Es nuestra responsabilidad ser embajadores de nuestro Padre Celestial aquí en la tierra mostrando cuidado ante todas las personas que nos ven para honrar, respetar y amar a Dios a través de la forma en que les tratemos a ellos. [Mateo 7:12]

Ahora somos templo del espíritu de Dios. Ahora tenemos conexión y alianza con la bendición eterna con la cuál estamos llamados a crecer y a compartirla con otros. [1Corintios 6:18-20]

¿Cuál es mi vivencia?

Yo no lo sé todo, no puedo verlo todo y no puedo estar en todo lugar o en control de todo. Pero, descanso segura en que mi Creador, Salvador y Consejero, todo lo sabe, todo lo ve, todo lo puede y está en total control. No importa lo que yo dude o lo que yo piense… El me rescatará si me perdiera un poco por algún descuido o alguna situación difícil. Escuchar a Dios es totalmente posible. [Salmo 37:7]

Realiza el siguiente ejercicio↓↓↓

Sólo Dios Salva

«Ahora, pueblo de Israel ____________________ [ESCRIBE TU NOMBRE],
Dios tu creador te dice:

“No tengas miedo.
Yo te he liberado;
te he llamado por tu nombre
y tú me perteneces.
Aunque tengas graves problemas,
yo siempre estaré contigo;
cruzarás ríos y no te ahogarás,
caminarás en el fuego y no te quemarás
porque yo soy tu Dios
y te pondré a salvo.
Yo soy el Dios santo de Israel.
”
Israel,

____________________ [ESCRIBE TU NOMBRE]

yo te amo;
tú vales mucho para mí.
Para salvarte la vida
y para que fueras mi pueblo,
tuve que pagar un alto precio.
Isaías 43:1-4

Será un privilegio para mí que me dejes saber tus vivencias en este viaje hacia una vida profunda. Me puedes dejar tus comentarios aquí abajo o escribirme a: unavidaprofunda@gmail.com

Publicado por C.Z. Maldonado

Lectora empedernida y escritora por descubrimiento. Feliz esposa y madre. Educadora en temas que inciden sobre la vida, la familia y las libertades fundamentales. Conferenciante, estudiosa y comunicadora para varias plataformas en temas contemporáneos de fe, ética y política.

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